Harinas Refinadas 

PAN INTEGRAL VS. PAN BLANCO 

Son indudables los avances científicos y tecnológicos de los últimos 90 años; desgraciadamente, estas investiaciones han prosperado más en las máquinas que en la vida misma del hombre, sus costumbres, sus necesidades, etc. y vemos así, por ejemplo, cómo se ha pasado del horno de ladrillo y barro, calentado con leña o carbón, al horno microondas, aunque es un progreso admirable, no deja de poner en duda las implicaciones que supone su uso. De la misma forma, hemos visto como la industrialización se ha introducido incluso en los alimentos que comemos. 

Hacia finales del siglo pasado, los molinos funcionaban a base de dos enormes piedras planas, que trituraban el grano puesto entre ellas; cuando el TRIGO se molía, la harina obtenida era integral, es decir, comprendía todas sus partes, la fibra o SALVADO, el germen y la fécula de “harina blanca”. Esta harina era más costosa, pues se obtenía en poca cantidad; después de cernir el trigo molido y los panes “aliñados” fabricados con ella, eran consumidos sólo por las clases más pudientes. Cuando el molino moderno logra separar el grano, lanzando al mercado enormes cantidades de esta harina blanca, la población mundial inicia el consumo de ella en gran escala, dejando a un lado la fibra, fundamental en la digestión y riquísima en COMPLEJO B y pasa a nutrir cerdos y caballos que por tener varios estómagos la pueden asimilar mejor; ellos viven hoy un poco mejor, corren alegremente en los establos y en los hipódromos mientras nosotros consumimos cápsulas de complejo B para disminuir las neuralgias y caminamos apoyados en bastones en nuestra vejez.

No pretendemos condenar los progresos tecnológicos, porque la verdad es que preferimos movilizarnos en los cómodos asientos de nuestro auto en vez del lomo de una mula, la cuestión aquí es que el mayor énfasis puesto en estos progresos se basa en resultados monetarios, dejando un poco atrás la parte humana, la capacidad de servir y amar a nuestros congéneres.

Refinar, según el diccionario, es hacer más fina una cosa, perfeccionarla, purificarla. Esta palabra la utilizamos para decir de una harina “más pura, que se logra a través del molino, separándola del salvado y del germen, y mediante la utilización de algunos químicos que la blanquean como el dióxido de cloro, haciendola más comercial y de mayor competitividad. Esta harina blanca tiene además la ventaja para el industrial de poder ser transportada y almacenada por más tiempo, pues carece del gérmen que produce una rápida rancidez, incluso en el pan ya elaborado. 

Además están las otras ventajas para quienes lo elaboran, pues así, “pura”, la harina crece mucho más, es apta para la combinación con los quimicos (colorantes, preservativos, esencias, etc.), logrando panes más grandes y aparentes, de formas realmente hermosas pero sin mayor peso por lo esponjados, carentes de nutrientes y potencialmente dañinos.

El alto consumo de esta harina blanca y otros carbohidratos refinados como el azúcar, motivado por la industria de alimentos procesados, son los causantes de la diabetes, las venas várices, afecciones coronarias, las caries dentales, cáncer en el colon, diverticulosis, estreñimiento, arterioesclerosis, entre muchas enfermades más y eso sin tener en cuenta los kilitos de más. 

El refinamiento de la harina trae básicamente dos problemas para el consumidor. 

  1. Se extraen los nutrientes al secar el germen, depositario de complejo B, VITAMINA E y el 27% de las proteínas y se extrae el salvado de trigo rico en complejo B e indispensable para la digestión. 
  2. Se agregan químicos nocivos para la salud. El salvado o fibra del trigo es indispensable para la digestión, por ser aquella parte que resiste a las enzimas digestivas humanas, de tal manera que atraviesa el sistema digestivo sin sufrir modificación alguna, hasta llegar al intestino grueso absorbe AGUA y es excreta como materia fecal uniforme y voluminosa, pues al no ser asimilada aumenta el bolo digestivo, esto hace que el tránsito por el tracto intestinal, hasta su expulsión, sea mucho más rápido y ligero.

Las frutas y legumbres también contienen fibra y aunque esta no sea menos efectiva que el salvado, sigue siendo valiosa. No podemos entonces seguir martirizando, por mera costumbre, a nuestro intestino; basta quitar un poco de aquí y añadir otro poco de allá para evitar las graves enfermedades que han entrado con furor en nuestra civilización. 

Así que la solución es muy fácil: EVITE LAS HARINAS REFINADAS. Como en todo, el principio es un poco difícil, pero se debe empezar por algo y nuestro consejo es comenzar por habituarse al consumo de más fibra en su alimentaciín, sin exagerar. Procure que el pan, la pasta y el ARROZ que consuma sea integral y para el desayuno añada un cereal que contenga salvado, como la GRANOLA. Añada a su dieta habitual una razonable cantidad de frutas y verduras; al comprar pan integral observe que no sea teñido, integran lo quiere decir negro, sino que está integrado por todas sus partes, incluso por la fibra. Esta lo hace más negro y usted puede confirmar si la tiene por el peso del mismo, entre más fibra más pesado, ella no lo deja esponjar. Y como siempre disminuya el consumo de azúcar, grasas saturadas, y las comidas procesadas. Su cuerpo y su planeta se lo agradecerán. 

La FDA norteamericana acaba de recomendar el “eiquecimiento” de la haria con ído fólico para prevenir espina bifida y amancefalia. Recordemos que el uso de harina integral y frutos cítricos, manfo especialmente, así como vegetales, cubrirían este requerimiento en forma natural.

La adición en la dieta de AVENA favorece la reducción de colesterol, así tambiéj queda demostrado por estudios publicados recientemente que la ingesta alta de alimentos ricos en fibra ayudan a “secuestrar” ácidos biliares en la luz del intestino. 

Alvaro Villa. 

Fuente: Libro Guía de Vida Natural, editado por Grupo Empresarial Naturaleza y Vida SAS

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